viernes, 4 de mayo de 2018

sonrisa


Y cuando la sonrisa invade nuestro espacio, tú, aquel muchacho vagabundo en busca de respuesta, llega como atraído por la dulce miel de las abejas, llega a saborear cada sonido que empapa mi boca, se contornea extasiado, como si no hubiera más felicidad que escuchar ese choque de notas implacable. Pero,poco a poco llega la calma y me invade esa tristeza que sólo la conocen esos corazones aislados y románticos, esa tristeza de saber que en realidad todo se desvanece como una gota chocando en el piso disparada por la gravedad, todo no es más que la idea de ser y de sentir, y, cuando llega ese momento, tú, muchacho vagabundo, emprendes el vuelo y te alejas a la orilla más distante que puedas encontrar, pensando en escapar de ella, pero lo que no sabes es que esa tristeza tiene tanto o igual valor que esa sonrisa que saboreas de mi boca, porque ambas son la misma fruta pero en distintas temporadas.